El contrato adecuado

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Las industrias creativas tienen como soporte principal el talento y la inventiva de quienes trabajan o colaboran en ellas. Escritores, diseñadores, programadores, músicos, artesanos, fotógrafos, entre otros, suman ideas y esfuerzos para la generación de productos o servicios del consumo público como podrían ser películas, exposiciones en galerías, obras teatrales, videojuegos, libros, revistas, entre otros.

El camino para conseguir ese producto final está lleno de retos y pruebas para todos ellos. Uno de los temas que comúnmente se nos suele consultar es el de cómo ponerse de acuerdo sobre los derechos y las obligaciones que corresponden a cada quien durante la realización de un determinado proyecto. Los acuerdos que se llevan a cabo para tales fines se logran a través de contratos y es importante que sepas que contar con el contrato adecuado ayudará a que la consecución de los fines de cada proyecto sea transparente, justa, y sobre todo, apegada al caso concreto y a las normas que lo regulan.

Algunas prácticas no deseables que con frecuencia se presentan en el sector de la creatividad, con relación a los acuerdos entre creadores, son las siguientes:

La ausencia de contratos. Este es uno de los más comunes. Algunos creen que porque en su equipo de trabajo cuentan con personas de su total confianza no será necesario acordar algo por escrito. Otros dirán que por costumbre así han colaborado durante años y nada contraproducente les ha pasado o les podría pasar. Cada quién tendrá sus motivos para no elaborar contratos, pero lo cierto es que, contrario a lo que muchos puedan pensar, estos son instrumentos que ayudan más de lo necesario. Gracias a ellos se negocian, entre otras cosas: el qué o qué-no va hacer cada una de las partes involucradas en un proyecto; las contraprestaciones económicas y su forma de pago; las fechas y formas de entrega de productos; los métodos de solución de controversias, en caso de que éstas surjan; entre muchos aspectos más. A lo largo del tiempo hemos visto pequeñas empresas editoras de libros o de fonogramas que se rehusan a celebrar contratos con sus artistas, o algunas otras que los elaboran, pero no los inscriben en el Registro Público del Derecho de Autor, por lo que ante tal situación no surten efectos contra terceros. Los contenidos generados por industrias creativas, y sobre todo por las del entretenimiento suelen generar ganancias más tarde que temprano, algunos se pueden volver tremendamente exitosos, por ello recuerda que cuando hay dinero involucrado en un proyecto, al final todos (incluso hasta los que no participaron en él) querrán reclamar su parte correspondiente. Por esto, es mejor que preventivamente y por escrito se lleven a cabo los acuerdos necesarios.

El uso de formatos predeterminados. Los famosos machotes. Hemos visto casos donde ciertos creadores de arte llevan años utilizando “su propio contrato” porque el formato se los pasó un colega de la industria. En peores casos, hemos constatado el uso de contratos extraídos de internet, elaborados con base en legislación de otros países que para nada resulta aplicable a las partes. También es frecuente encontrar documentos en donde se advierte una mezcla de figuras o contenidos, por ejemplo: contratos de representación escénica con cláusulas aplicables a los de edición de obra literaria, o contratos de producción audiovisual con referencias a supuestos que no les resultan aplicables. Nada más peligroso que usar este tipo de formatos, ya que correrás el riesgo de convenir algo que con toda seguridad no se ajusta a tu situación, o que no resuelve la necesidad contractual que tú deseas atender.

La inclusión de cláusulas excesivas o innecesarias. Es frecuente encontrar contratos que por la inclusión de determinadas cláusulas, en lugar de generar beneficios terminan por afectar a alguna de las partes, o a ambas. Por ejemplo: contratos donde se acuerda la transmisión total de derechos patrimoniales por parte de un autor cuando no era necesario; cláusulas de exclusividad o de confidencialidad para casos donde no es relevante contar con ellas, entre otras.

No olvides que cada contrato es único y debe ser elaborado de acuerdo a la situación y necesidades concretas de cada una de las partes. Siempre acude con un profesional que te guíe y apoye en la redacción adecuada para que tus proyectos creativos alcancen sus objetivos.

En caso de que requieras apoyo en este y otros temas, no dudes en contactarnos.

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